Un panorama crítico en la gestión, control y resguardo de las especies incautadas al comercio ambulante reveló el informe N°253/2026 de la Contraloría Regional de Valparaíso. Tras una auditoría realizada a la Municipalidad de Viña del Mar, el organismo fiscalizador detectó una serie de vulneraciones a los principios de control, probidad y transparencia, ordenando la apertura de un procedimiento disciplinario para determinar responsabilidades administrativas.
El documento expone deficiencias estructurales en la trazabilidad de los operativos de fiscalización, un área que la administración de la alcaldesa Macarena Ripamonti había destacado en su última cuenta pública tras registrar más de 200 mil especies decomisadas en 2025. Sin embargo, la fiscalización reveló la ausencia de inventarios actualizados, la falta de registros de ingreso y la inexistencia de protocolos para el manejo de recursos financieros.
Dinero sin custodia formal
Entre los hallazgos más complejos, la Contraloría constató que el municipio carece de un procedimiento formal para resguardar el dinero en efectivo incautado en los operativos. Durante la inspección a la bodega municipal, los fiscalizadores encontraron dinero almacenado dentro de una caja de cartón de zapatos, sellada con cinta adhesiva y envuelta en una manta de tela amarrada con un nudo, junto al resto de las especies decomisadas.
Según el ente regulador, esta falta de mecanismos formales incrementa el riesgo de extravío, sustracción o manejo inadecuado, advirtiendo que la situación reviste especial gravedad al comprometer la disponibilidad de estos recursos ante eventuales órdenes de devolución emanadas de los Juzgados de Policía Local.
Desorden y fallas de seguridad
La inspección detalló además un desorden generalizado en las dependencias de acopio municipal, identificando:
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Instalaciones deficientes con condiciones inadecuadas de seguridad e higiene.
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Almacenamiento inseguro de cilindros de gas.
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Extintores de incendio vencidos o en posiciones inaccesibles.
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Ausencia de sistemas de videovigilancia en las bodegas.
El informe también cuestionó el proceso de eliminación de los artículos decomisados, señalando que los mecanismos actuales se realizan de forma manual en contenedores de acceso público, lo que no garantiza su destrucción definitiva y abre la posibilidad de que la mercancía sea recuperada por terceros para volver a la circulación.
Reacciones y cuestionamientos políticos
La publicación del informe generó inmediatas repercusiones en el Concejo Municipal. El concejal José Tomás Bartolucci calificó los antecedentes como graves, advirtiendo que las fallas detectadas ponen en riesgo la cadena de custodia de elementos que podrían ser clave para la investigación de delitos penales como la receptación o la falsificación de propiedad intelectual.
Por su parte, el concejal Andrés Solar afirmó que la falta de rigurosidad transforma la gestión en un foco de vulnerabilidad que arriesga el trabajo de los funcionarios en terreno, apuntando a la responsabilidad de la jefatura comunal en la falta de protocolos claros. En tanto, la concejala Nancy Díaz manifestó su expectativa de que la administración implemente a la brevedad las correcciones necesarias para ordenar el departamento de control de especies.
Desde el municipio de Viña del Mar señalaron que darán estricto cumplimiento a los requerimientos exigidos por el organismo fiscalizador. No obstante, la casa edilicia precisó que las observaciones corresponden a materias de forma y de carácter administrativo, enfatizando que la auditoría de la Contraloría no detectó perjuicios patrimoniales, fraude, corrupción ni pérdida de bienes municipales.
Informe N°253/2026 (revísalo aquí)



