El rediseño de la institucionalidad chilena bajo la Ley 21.364 transformó radicalmente la antigua lógica reactiva (de la era ONEMI) hacia una cultura de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) con enfoque territorial, liderada por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED). En este nuevo escenario, las comunas y sus municipalidades dejaron de ser meros receptores de ayuda para convertirse en los primeros respondientes y estrategas preventivos a través de los COGRID (Comités para la Gestión del Riesgo de Desastres).
El Rol Preventivo de las Municipalidades
Las municipalidades son el eslabón crítico del sistema porque poseen el conocimiento capilar del territorio: saben exactamente qué quebrada se desborda, qué sectores rurales quedan aislados por la nieve o cuáles son los campamentos expuestos a remociones en masa.
Bajo el nuevo marco legal, el rol preventivo de los municipios se materializa en instrumentos obligatorios y unidades técnicas:
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Unidades de Gestión del Riesgo de Desastres (UGRDC): Las municipalidades deben contar por ley con una unidad o dirección específica dedicada a la GRD. Ya no depende de la voluntad del alcalde de turno o de un encargado de emergencias compartiendo funciones con seguridad pública.
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El Plan Comunal para la Reducción del Riesgo de Desastres: Es el instrumento matriz de la fase preventiva. Debe contener el mapeo de amenazas comunales, el análisis de vulnerabilidades y una cartera de proyectos de mitigación (limpieza de ductos, estabilización de taludes, cortafuegos perimetrales). Este plan debe contar con el informe técnico favorable de la Dirección Regional de SENAPRED.
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El Plan Comunal de Emergencia: Detalla los protocolos de actuación, vías de evacuación oficiales, zonas de seguridad y la logística de albergues para cuando la amenaza climática sea inminente o esté en curso.
¿Cómo funcionan los COGRID Comunales?
El COGRID es la instancia de coordinación intersectorial que reemplazó a los antiguos COE (Comités de Operaciones de Emergencia). No se limita a operar «durante» la catástrofe; su funcionamiento se divide estrictamente según las fases del ciclo del riesgo:
1. En Fase de Mitigación y Preparación (Preventiva)
El COGRID funciona como una mesa técnica de planificación a mediano y largo plazo.
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Liderazgo y Composición: Es presidido obligatoriamente por el Alcalde o Alcaldesa de la comuna. Está integrado de forma fija por el equipo municipal clave (SECPLA, Dirección de Obras, DIDECO, Tránsito, Salud y Educación), además de jefaturas locales de Bomberos y Carabineros.
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Acciones Clave: Validar los diagnósticos de riesgo, aprobar de manera preliminar los planes comunales antes del envío a SENAPRED, y coordinar simulacros o capacitaciones con las uniones comunales y comités de seguridad vecinales.
2. En Fase de Respuesta y Recuperación (Emergencia)
Ante la proyección o inminencia de una emergencia climática (por ejemplo, la alerta de un sistema frontal con isoterma cero alta), el Alcalde o la Unidad de GRD activa el COGRID de manera inmediata.
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Operación 24/7: El comité se constituye en una sala de crisis o puesto de mando. Todas las direcciones municipales activan turnos de alerta y cuadrillas operativas en terreno.
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Principio de Escalabilidad: El COGRID comunal gestiona la emergencia con sus capacidades y recursos locales (maquinaria municipal, camiones aljibe, contratos globales). Si la magnitud del evento climático supera la capacidad financiera o técnica del municipio, el Alcalde solicita apoyo al nivel superior, activándose el COGRID Provincial o Regional.
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Coordinación Sectorial: Centraliza la información del estado de las rutas, el funcionamiento de la red de salud local, el resguardo de bienes por parte de las policías y el despliegue social de DIDECO para la entrega de ayuda y habilitación de albergues.
Desafíos de la Operación Territorial
Aunque el marco normativo de los COGRID es robusto y claro en los manuales de SENAPRED, la realidad de las 346 comunas de Chile expone profundas brechas de implementación:
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Asimetría de Recursos: Las comunas rurales o de menores ingresos suelen carecer de ingenieros o técnicos especializados para elaborar los complejos mapas de riesgo y planes de mitigación que exige la ley, dependiendo críticamente de las transferencias del Gobierno Regional o del nivel central.
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Actualización de la Planificación Urbana: Un desafío persistente es lograr que las directrices de reducción de riesgo aprobadas en el COGRID se traspasen efectivamente a los Planes Reguladores Comunales (PRC), prohibiendo por ejemplo las edificaciones en zonas que históricamente han sufrido aluviones o inundaciones.



