En un esfuerzo por descentralizar la gestión ambiental y agilizar la respuesta ante la principal causa de reclamos ciudadanos, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) dio inicio a la segunda etapa de su Programa de Fortalecimiento de la Fiscalización de Ruidos. Esta iniciativa estratégica busca dotar de herramientas técnicas y autonomía a 12 municipios del país para enfrentar el fenómeno de la contaminación acústica.
El programa no solo consiste en la entrega de tecnología de precisión —que incluye kits de sonómetros y calibradores acústicos en modalidad de comodato—, sino que establece un robusto ecosistema de colaboración. Los equipos municipales recibirán capacitación teórica y práctica intensiva, garantizando que las mediciones cumplan con los estándares legales de la Norma de Emisión de Ruidos.
Una respuesta a la demanda ciudadana
Para la Superintendenta (s), Claudia Pastore, este avance es una pieza clave en la estrategia institucional, dado que el ruido representa el mayor volumen de denuncias recibidas por la SMA. «Avanzar en esta red de colaboración nos permite atender los requerimientos de la comunidad de manera más rápida y eficiente, logrando una cobertura territorial que antes era inalcanzable», señaló la autoridad.
De Magallanes a Valparaíso: Los nuevos protagonistas
La selección de las comunas participantes no fue azarosa. Se priorizaron aquellas que mantienen convenios vigentes con la SMA, que carecían de equipos calibrados y que presentaban un alto historial de denuncias por ruido. Bajo estos criterios, municipios como Puerto Natales y San Antonio ya cuentan con sus nuevos instrumentos de medición.
Dato Clave: El programa se extenderá hasta octubre de 2026, consolidando una red que hoy suma a 70 municipalidades bajo convenios de colaboración con el organismo fiscalizador.
Prevención y cumplimiento
Más allá de la fiscalización, el plan integra una arista de promoción del cumplimiento. Esto implica jornadas informativas con los entes regulados de cada comuna para que conozcan las exigencias normativas y las alternativas técnicas para mitigar el impacto sonoro en sus operaciones.
Con este despliegue, que sucede al éxito obtenido en su primer año con comunas como Casablanca y Alto Hospicio, la SMA refuerza su compromiso de transformar la gestión ambiental en una labor compartida, donde el bienestar acústico de los barrios sea una prioridad local con respaldo nacional.



