En un hito para la integración y el rescate de las raíces locales, la Municipalidad de San Bernardo inauguró oficialmente este 11 de abril la ruka de su Casa de la Cultura. El nuevo espacio, ubicado en América 504, nace con el objetivo de convertirse en el eje principal para la preservación y difusión de las tradiciones de los pueblos originarios presentes en la zona.
La jornada inaugural convocó a más de 300 asistentes, entre autoridades locales, dirigentes de comunidades ancestrales y vecinos. El evento comenzó con un Yeyipun, ceremonia espiritual mapuche que dio paso al acto institucional, donde se realizó la entrega simbólica de las llaves del recinto.
Un refugio para la memoria
La creación de esta ruka responde a una demanda histórica por contar con un punto de encuentro permanente. Más allá de su infraestructura, el proyecto busca fortalecer la identidad del territorio mediante el aprendizaje y el reconocimiento de las prácticas ancestrales que conviven en el entorno urbano.
El proceso para concretar esta obra fue liderado por el municipio junto a la Corporación Cultural y la Oficina de Pueblos Originarios de la Dirección de Desarrollo Comunitario (Dideco), logrando sortear diversos desafíos administrativos que postergaron el anhelo de las comunidades por años.
El compromiso con el origen
Durante la ceremonia, el alcalde Christopher White enfatizó la importancia de este espacio como una herramienta de transformación social y resistencia cultural.
“Para saber hacia dónde vamos, no tenemos que perder de vista de dónde venimos. En San Bernardo, antes de ser ciudad, ya existían pueblos que habitaban este sector”, señaló la autoridad, reafirmando la voluntad de su gestión por defender estos espacios de escucha y reencuentro.
El evento concluyó con un mizawün, instancia de convivencia comunitaria donde los asistentes compartieron alimentos y estrecharon vínculos, consolidando así el propósito de esta nueva infraestructura: ser un puente vivo entre el pasado y el futuro de la comuna.



