El reciente informe emitido por la Contraloría General de la República (CGR) ha puesto sobre la mesa una tensión ética y administrativa que no es nueva, pero que hoy adquiere ribetes críticos: la desproporción en el gasto municipal destinado a eventos recreativos y festivales frente a las carencias estructurales en el área social.
La fiscalización del organismo advierte que diversas casas edilicias han priorizado la producción de espectáculos masivos, contratación de artistas y despliegue técnico, incluso cuando presentan déficits en servicios básicos, salud primaria o programas de asistencia social. Esta realidad abre una interrogante necesaria sobre la calidad de la gestión pública y el riesgo de que la «política del espectáculo» se convierta en una herramienta de marketing electoral financiada con fondos de todos los chilenos.
La Salvedad del Mundo Rural: Eventos como Motor Económico
No obstante, un análisis justo exige no medir a todas las comunas con la misma vara. Para las municipalidades rurales o aquellas alejadas de los grandes centros urbanos, un festival o un campeonato deportivo no es simplemente «gasto superfluo»; es, en rigor, una inversión estratégica.
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Dinamización de la Economía Local: En estas zonas, la llegada de turistas y visitantes durante festividades tradicionales activa de inmediato el sector gastronómico, hotelero y el comercio minorista.
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Fomento de la Identidad: La cultura y el deporte actúan como el pegamento social de comunidades dispersas, permitiendo el desarrollo de talentos locales y la preservación del patrimonio inmaterial.
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Retorno de Inversión: Para un pequeño productor agrícola o un artesano, una feria costumbrista organizada por el municipio suele ser la principal vitrina comercial del año.
Hacia un Equilibrio Necesario
El desafío para los administradores municipales y los concejos no es eliminar los eventos, sino profesionalizar la priorización. No se puede justificar un festival de costo millonario en una comuna donde el acceso al agua potable es precario o donde los consultorios carecen de insumos básicos.
La transparencia debe ser el eje rector. La inversión en cultura y turismo debe estar respaldada por planes de desarrollo que demuestren un beneficio tangible para la comunidad, evitando que el presupuesto público se diluya en pirotecnia mediática.



