La tensión dejó de ser un murmullo y se transformó en advertencia formal. En asamblea realizada el 19 y 20 de enero en Arica, la Asociación de Municipalidades del Norte de Chile (Amunochi) anunció que al menos 40 municipios evaluarán en abril abandonar la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) si no se incorporan sus demandas en la estructura administrativa nacional.
El presidente de Amunochi y alcalde de Calama, Eliecer Chamorro, fue categórico al cuestionar el centralismo en la toma de decisiones y acusar que las prioridades del norte no han sido consideradas, pese al peso estratégico de la macrozona en la economía nacional.
La señal no es simbólica. Desde el Norte Grande sostienen que el aporte minero y comercial no se traduce en inversión proporcional en los territorios que generan esa riqueza. El malestar apunta a brechas persistentes en conectividad, salud, seguridad e infraestructura.
Las principales exigencias
Entre las demandas planteadas figuran vuelos interregionales permanentes, carreteras consolidadas y financiamiento asegurado para el corredor bioceánico. En salud, los alcaldes exigen reducir listas de espera e instalar centros especializados en cáncer y enfermedades crónicas en la zona.
En materia de seguridad, solicitan un decreto especial ante el avance del crimen organizado y mayores recursos para Carabineros, el Ministerio Público y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI).
También reclaman descentralización administrativa y financiera en servicios como el Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) y el Ministerio de Obras Públicas (MOP), junto con la devolución de patentes mineras y un mayor porcentaje de recursos que permanezcan en las comunas productoras.
Desde Arica, el alcalde Orlando Vargas respaldó el emplazamiento y coincidió en que la macrozona enfrenta rezagos estructurales que contrastan con su contribución al PIB.
Punto de inflexión
La eventual salida de la ACHM abriría un escenario inédito en la representación municipal del país y tensionaría la cohesión territorial. Más que una ruptura definitiva, la advertencia busca forzar una renegociación del peso político del norte en la institucionalidad nacional.
Abril asoma como fecha clave. Si no hay señales concretas de descentralización y redistribución de recursos, el mapa municipal chileno podría reconfigurarse desde el desierto.



