El presupuesto de Chile para el año 2026 presenta un escenario de contrastes para las municipalidades. Mientras se consolidan ingresos importantes por leyes de recaudación específica, también existe una fuerte preocupación por recortes en programas de inversión local y una ejecución fiscal más ajustada.
Algunos puntos clave de cómo este presupuesto impacta a los gobiernos locales:
1. El Impulso del Royalty Minero
Uno de los efectos más positivos es la consolidación del Royalty Minero. Para el 2026, se estima que se distribuirán más de $226 mil millones de pesos directamente a las municipalidades a través de distintos fondos (Fondo para la Equidad Territorial y Fondo de Comunas Mineras).
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Este dinero es de «libre disposición», lo que permite a los alcaldes financiar prioridades locales sin depender de proyectos específicos visados por el gobierno central.
2. Alerta por Recortes en Inversión (Subdere)
A pesar del ingreso por Royalty, la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) ha manifestado su preocupación por una disminución en los recursos gestionados a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere).
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PMU y PMB: Se han reportado bajas importantes en el Programa de Mejoramiento Urbano (PMU) y el Programa de Mejoramiento de Barrios (PMB), los cuales son fundamentales para pequeñas obras de infraestructura, pavimentación y luminarias.
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Seguridad: Los municipios han denunciado que el presupuesto no compensa totalmente las nuevas responsabilidades que han asumido en seguridad pública y combate al crimen organizado.
3. Fortalecimiento de la Red de Cuidados y Salud
El presupuesto 2026 pone un foco central en la «economía del cuidado», lo que se traduce en:
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Centros Comunitarios de Cuidados: Se proyecta alcanzar los 100 centros en funcionamiento a nivel nacional, los cuales suelen ser administrados o coordinados con los municipios.
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Atención Primaria (APS): Se destinan más de $40.000 millones para el funcionamiento de las oficinas locales de niñez en todas las municipalidades del país.
4. Ajuste por Inflación y Fondo Común Municipal (FCM)
El incremento del Fondo Común Municipal —el principal mecanismo de redistribución de ingresos entre comunas— se estima en un 3,7%. Algunos expertos y gremios municipales consideran que esta cifra es insuficiente para cubrir el alza de costos operativos y la inflación acumulada, lo que obligaría a las municipalidades a ser mucho más eficientes con sus gastos corrientes.
Para el presupuesto de 2026, los programas sociales municipales en Chile enfrentan una reconfiguración importante, marcada por el traspaso de responsabilidades desde el nivel central y la inyección de recursos frescos provenientes de la recaudación minera.
Aquí te detallo qué está pasando con estos programas:
1. El Rol Protagónico de los «Cuidados»
El presupuesto 2026 consolida el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida). Esto impacta directamente a los municipios de la siguiente manera:
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Centros Comunitarios de Cuidados: Se financia la operación de los 100 centros proyectados, cuya gestión recae en las municipalidades.
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Programas de Dependencia: Hay un aumento de recursos para programas que entregan asistencia domiciliaria a personas con dependencia severa, los cuales son ejecutados por los equipos de DIDECO (Dirección de Desarrollo Comunitario) de cada comuna.
2. Fortalecimiento de la Niñez (Oficinas Locales)
Uno de los cambios más estructurales es el financiamiento para las Oficinas Locales de la Niñez (OLN).
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Para 2026, el presupuesto asegura que la totalidad de las comunas del país cuenten con estas oficinas operativas.
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Esto implica que los municipios reciben fondos específicos para la protección administrativa de derechos de niños, niñas y adolescentes, reemplazando el antiguo modelo de programas tercerizados por un modelo de gestión municipal directa.
3. El Desafío de la Continuidad con el Royalty
Una parte significativa de los programas sociales «propios» de cada municipalidad (aquellos que no vienen del gobierno central, como becas municipales, talleres deportivos o entrega de insumos médicos) ahora dependen de los Fondos del Royalty Minero.
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Riesgo: Al ser recursos de libre disposición, el presupuesto nacional no garantiza su continuidad. Dependerá de la prioridad que cada alcalde y concejo municipal le otorgue a esos programas en su presupuesto local.
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Oportunidad: Aquellas comunas con mayor vulnerabilidad (Fondo de Equidad Territorial) tienen ahora una caja más grande para ampliar sus ayudas sociales directas sin tener que esperar convenios con ministerios.
4. Inquietudes sobre los programas de Empleo (ProEmpleo)
Existe una tensión presupuestaria respecto a los programas de generación de empleo directo (antiguos cupos de emergencia) gestionados por los municipios.
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El presupuesto 2026 tiende a la «normalización» de estos cupos, lo que en la práctica significa una reducción en ciertas zonas para priorizar la capacitación laboral (SENCE) en lugar del subsidio directo al empleo municipal. Esto ha generado alertas en municipalidades con altas tasas de desocupación.
5. Seguridad como Programa Social
Para 2026, los municipios están tratando la seguridad comunitaria como un programa social preventivo.
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Aunque el presupuesto nacional aumenta los fondos para seguridad, gran parte se va a Carabineros y PDI.
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Los municipios están utilizando sus propios excedentes para financiar programas de prevención del delito, iluminación y recuperación de espacios públicos, lo que a veces «compite» por recursos con otros programas sociales tradicionales de salud o educación local.
En resumen: Los programas sociales municipales en 2026 están más enfocados en Niñez y Cuidados, con un mayor financiamiento basal, pero con una presión creciente para que los municipios financien sus propias iniciativas locales usando los nuevos ingresos del Royalty en lugar de transferencias directas del Tesoro Público.
El Programa Familias (parte del Subsistema Seguridades y Oportunidades) es uno de los pilares de la gestión social municipal, y para el presupuesto 2026 presenta cambios importantes en su financiamiento y operatividad.
qué está pasando?
1. Financiamiento y Metas 2026
Para el año 2026, el presupuesto nacional ha asignado $26.497 millones de pesos específicamente para el «Programa de Acompañamiento Familiar Integral-Familias».
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Cobertura: Se estima que atenderá a 43.000 familias a nivel nacional.
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Continuidad: A diferencia de otros programas que fueron cerrados o fusionados por baja ejecución, el Programa Familias se mantiene como una prioridad estratégica debido a su rol en la superación de la pobreza extrema.
2. Cambios en la Ejecución: Traspaso al FOSIS
Una de las novedades más relevantes para 2026 es que ciertos componentes que antes se gestionaban de forma dispersa, ahora se centralizan o cambian de «operador»:
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Los programas de Habitabilidad y Autoconsumo (que suelen ir de la mano con el Programa Familias en los municipios) pasan a ser operados directamente por el FOSIS a partir de 2026.
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Impacto Municipal: Esto busca descargar administrativamente a las municipalidades, aunque las Unidades de Intervención Familiar (UIF) municipales seguirán siendo el punto de contacto directo y quienes ejecutan el acompañamiento psicosocial y sociolaboral.
3. Integración con «Chile Cuida»
En 2026, el Programa Familias ya no funciona como un compartimento estanco. Se está integrando fuertemente con el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados.
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Si una familia del programa tiene un integrante con dependencia severa o una persona cuidadora, el presupuesto 2026 facilita el «traspaso preferente» hacia la oferta local de cuidados (los 100 Centros Comunitarios de Cuidados mencionados anteriormente).
4. Fortalecimiento de las Unidades de Intervención Familiar (UIF)
Para el presupuesto 2026, se han destinado recursos para el apoyo a la gestión local.
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Esto significa fondos para que los municipios puedan mantener o mejorar los equipos profesionales (asistentes sociales y psicólogos) que realizan las visitas domiciliarias.
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Sin embargo, persiste el desafío de que el «per cápita» por familia atendida sigue siendo ajustado, lo que obliga a los municipios a optimizar los traslados y la logística de las visitas en zonas rurales.
5. ¿Qué pasa con los Bonos?
El presupuesto 2026 asegura la continuidad de las transferencias monetarias asociadas al programa, como el Bono de Protección (Bono Dueña de Casa) y el Bono por Control Niño Sano, cuyos montos se reajustan según la variación del IPC para no perder poder adquisitivo.
En resumen: ¿Qué debe esperar un municipio en 2026?
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Más recursos para Niñez y Cuidados, lo que permite derivar mejor a las familias del programa.
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Menos burocracia en Habitabilidad, al pasar la gestión mayoritaria al FOSIS.
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Presión por eficiencia, ya que el aumento del presupuesto (aprox. 1,3% global en Desarrollo Social) es moderado y obliga a cumplir metas estrictas de atención.



