15 de junio, día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez

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La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 66/127, designa el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Representa el día del año cuando todo el mundo expresa su oposición a los abusos y los sufrimientos infligidos a algunas de nuestras generaciones mayores.

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó esté día para reflexionar sobre los abusos y los sufrimientos que sufren algunas de las generaciones mayores, además de expresar la oposición a los abusos y los sufrimientos infligidos a estas.

Desde 2006 se celebra este día con el objetivo de sensibilizar a la sociedad, detener el aumento de esta problemática y concienciar del daño que se les puede generar a las personas mayores, incluso dentro del entorno familiar.

El maltrato a las personas mayores ha tendido a ocultarse a la vista del público y a ser considerado como un asunto esencialmente privado. Actualmente comienza a visibilizarse, pero aún no se ha logrado su desaparición en la vida cotidiana. Y es que el maltrato a los mayores continúa siendo un grave problema de salud pública y social.

Es fundamental optimizar acciones a favor de la plena inclusión y participación de las personas mayores, combatiendo los prejuicios y las prácticas que adolecen de discriminación por razón de la edad. El peligro constante del paternalismo y la infantilización es una forma de trato inadecuado. Por ello, debemos de generar una conciencia de respeto a la autonomía de las personas mayores.

Protección de las personas mayores durante el COVID-19 y más allá

Aunque todas las personas de cualquier edad corren el riesgo de contraer COVID-19, las personas mayores tienen un riesgo significativamente mayor de mortalidad y enfermedad grave después de la infección, y los mayores de 80 años mueren a un ritmo cinco veces mayor que el promedio. Se estima que el 66% de las personas de 70 años o más tienen al menos una afección subyacente, lo que los coloca en un mayor riesgo de impacto severo por el COVID-19.

Las personas mayores también pueden sufrir discriminación por edad en las decisiones sobre atención médica, triaje y terapias que salvan vidas. Las desigualdades globales significan que, ya antes del COVID-19, hasta la mitad de las personas mayores en algunos países en desarrollo no tenían acceso a los servicios de salud esenciales. La pandemia también puede conducir a una reducción de los servicios críticos no relacionados con el COVID-19, lo que aumenta aún más los riesgos para la vida de las personas mayores.

Algunas personas mayores se enfrentan a vulnerabilidades adicionales en este momento. El virus no solo amenaza la vida y la seguridad de las personas mayores, sino que también amenazando sus redes sociales, su acceso a los servicios de salud, sus trabajos y sus pensiones.

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